AUTORA E ILUSTRADORA: Beatrix Potter
TRADUCTORA: Julia Viejo
ISBN: 979-13-87748-50-0
NÚMERO DE PÁGINAS: 64
TAMAÑO: 12,5 x 16,5
El sastre de Gloucester (título original: The Tailor of Gloucester) es un libro de fantasía para niños escrito e ilustrado por la autora inglesa Beatrix Potter. Fue el tercer libro escrito por Potter que salió a la venta. Es la única historia de Beatrix Potter que tiene lugar en las Navidades. Según una carta escrita por Potter con fecha del 23 de diciembre de 1919, la escritora consideraba El sastre de Gloucester como el mejor de sus libros.
Igual que The Tale of Peter Rabbit, el primer libro de Potter que salió a la venta, El saster de Gloucester fue escrito originalmente en forma de una carta ilustrada para un niño enfermo. The Tale of Peter Rabbit fue escrito para Noel Moore, el hijo de Anne Moore, la antigua institutriz de Beatrix Potter. El sastre de Gloucester fue escrito para su hija Freda Moore. La carta fue mandada a la niña en diciembre de 1901. Más tarde Beatrix Potter tomó prestada la carta de Freda Moore para escribir una versión revisionada y amplificada de la historia. En diciembre de 1902 unos ejemplares de El sastre de Gloucester eran editados y distribuidos a los parientes y los amigos de Potter. La primera edición que salió a la venta en librerías fue editado por Frederick Warne & Co. en octubre de 1903. La edición para los amigos y los parientes de Potter de 1902 incluye las letras de varios villancicos y canciones folclóricas que faltan en la versión publicada en 1903.
La historia tiene lugar en la ciudad de Gloucester en Inglaterra en el siglo XVIII. El sastre del título es un hombre muy pobre aunque es muy trabajador al que le ha sido encomendada la tarea de hacer una chaqueta y un chaleco que el alcalde quiere llevar en su día de bodas en el 25 de diciembre. Al ver que falta hilo para coser, el sastre le pide a su gato Simpkin que salga a comprar más. Cuando Simpkin se da cuenta de que el sastre ha liberado a sus ratones atrapados, el gato enfadado decide esconder el hilo. El sastre no tiene dinero para comprar más hilo. Cree que será imposible cumplir la confección de la ropa del alcalde y, como consecuencia, se quedará sin fondos y se verá dañada su reputación para siempre. Afortunadamente, los ratones deciden ayudar al sastre.
El sastre de Gloucester está basado en hechos reales los cuales Beatrix Potter probablemente había oído hablar cuando fue de visita a casa de su prima Caroline Hutton en el condado de Gloucestershire en 1897. Un sastre de Gloucester llamado John Pritchard (1877–1934) fue el encargado de confeccionar un traje para el alcalde. Al llegar al trabajo el lunes por la mañana, descubrió que el traje ya estaba casi hecho. Tan solo un ojal quedó para coser. Las palabras No more twist («No hay más hilo») estaban escritas en un pequeño papel fijado al ojal Aunque se dió cuenta más tarde de que algunos de sus empleados se habían quedado en la tienda para cumplir la confección del traje, John Pritchard no hizo nada para disminuir la creencia de que el trabajo fue cumplido por hadas.
La historia fue adaptada para la televisión británica en 1967, 1989 y 1993. Una adaptación estadounidense salió a la venta en VHS en 1988.
SINOPSIS
La historia tiene lugar en Inglaterra en el siglo XVIII. Un sastre vive en la ciudad de Gloucester. Aunque es muy trabajador y hace ropa de tela de la mejor calidad, el sastre es muy pobre. Ni siquiera tiene fondos suficientes para alquilar toda una casa. Alquila una sola habitación donde vive con su gato Simpkin. El sastre cuidadoso siempre intenta utilizar la cantidad más grande posible de tela. Dice a menudo que los pocos pequeños trozos de tela que no puede emplear para nada tan solo sirven para hacer chalecos para ratones. El sastre tiene razón. Aunque no lo sabe, los ratones que viven en su tienda utilizan los trozos de tela para hacer ropa.
La boda del alcalde de Gloucester tendrán lugar a mediodía en el Dia de Navidad. Por ello, le pide al sastre que le haga una chaqueta y un chaleco de muy alta calidad para llevar el día de la boda. Al terminar su día de trabajo en una noche de nieve cuatro días antes de la Navidad, el sastre ha preparado toda la tela y los botones que necesita para hacer la chaqueta y el chaleco en una mesa e intentar coserlo al día siguiente. Sabe que falta hilo de seda de color de cereza para cumplir su trabajo. Al mismo momento en que el sastre sale de su tienda, los ratones salen también. A diferencia del sastre, los ratones no salen por la calle. Los ratones se sirven de túneles para ir a todas las casas viejas en Gloucester.
Cuando vuelve a casa, el sastre da todo el dinero que tiene, es decir cuatro peniques, a su gato Simpkin. Pide al gato que salga a comprar pan, leche, salchichas e hilo de seda de color de cereza. El sastre le dice al gato que el hilo es la cosa más importante que debe de comprar. El hombre sabe que si tiene el hilo será capaz de cumplir la tarea de hacer la ropa del alcalde y, como resultado, el alcalde le pagará mucho y su futuro será mejor. Si no tiene el hilo y no cumple la tarea, quedará sin reputación y sin dinero para siempre.
Después de que ha salido Simpkin, el sastre oye un sonido de golpeteos. Se da cuenta de que el sonido procede de una taza puesta al revés. El sastre oye más sonidos de golpeteos que proceden de otras tazas y cuencos. Hay ratones atrapados bajo los cuencos y las tazas. El sastre las recoge y los ratones están liberados. Es evidente que los ratones han sido atrapados por Simpkin. El sastre no está seguro si ha hecho algo bueno o no al liberar los ratones, dado que Simpkin hubiera considerado los animales como su propiedad. Además de estar muy cansado, el sastre se siente un poco enfermo también. Habla consigo mismo a propósito de cómo no ha cumplido la tarea de confeccionar la ropa del alcalde y todavía queda mucho trabajo por hacer. Los ratones le escuchan atentamente antes de ir de la casa del sastre por los túneles.
Simpkin vuelve a casa enfadado porque le han obligado a salir en el frío y la nieve para ir de compras. Pone las salchichas, el pan y la leche en la mesa. Busca los ratones que había atrapado antes. Mientras tanto, el sastre pide al gato darle el hilo. Simpkin se enfada aún más al darse cuenta de que el sastre ha liberado a todos los ratones atrapados. Para vengarse del sastre, Simpkin esconde el hilo en una tetera. El sastre cree que no hay hilo, que será incapaz de confeccionar la ropa del alcalde y quedará muy pobre para siempre como resultado. El sastre se acuesta con tristeza. Su salud empeora inmediatamente. Tiene fiebre y sigue diciendo las palabra «No hay más hilo», mientras duerme. El sastre queda en cama durante tres días. La tela y los botones que el sastre ya ha puesto en la mesa de su tienda quedan allí y no están tocados por nadie porque la puerta de la tienda está cerrada con llave. Mientras tanto, Simpin sigue buscando los ratones en la habitación del sastre. No logra encontrar ninguno.
En el 24 de diciembre Simpkin está hambriento, sale de casa en busca de los ratones a medianoche el día de Nochebuena, la hora cuando los animales son capaces de hablar.[2] Simpkin oye voces de seres pequeños que proceden de la tienda del sastre. Ve una luz en el escaparate. No puede entrar en la tienda porque la puerta todavía está cerrada con llave. Sin embargo, al mirar por el escaparate, Simpkin ve a los ratones trabajando juntos para cumplir la tarea de confeccionar la ropa del alcalde. Al ver la buena obra que hacen los ratones para ayudar al sastre, Simpkin se da cuenta de que su comportamiento ha sido muy malo y vuelve a casa avergonzado. El sastre duerme tranquilo porque ya no tiene fiebre.
Cuando el sastre se despierta en el Día de Navidad, ve a su gato al lado de la cama y ve el hilo de seda de color de cereza en la colcha. El sastre va inmediatamente a su tienda. Las bodas del alcalde tendrán lugar a mediodía. El sastre teme que no tiene tiempo suficiente para cumplir la confección de la ropa del alcalde. Además teme que le falta energía para trabajar. Al entrar en su tienda, el sastre ve que la chaqueta y el chaleco del alcalde ya están casi hechos por completo. Tan solo un ojal falta por coser. Palabras muy pequeñas escritas en un papelito fijado al ojal indican que fue imposible cumplir la obra por falta de hilo. El sastre termina la confección con el hilo que tiene.
El sastre vuelve rico y exitoso. Confecciona ropa para todas las personas más ricas de la ciudad de Gloucester y el condado de Gloucestershire. A los clientes del sastre, siempre les llama la atención los puntos muy pequeños en los ojales. Parecen obra de ratones.
Simon Peter Hughes
LA AUTORA
Beatrix Potter nació en Londres en 1866 en el seno de una familia adinerada y se crio en una gran casa, en el barrio de Kensington. De niña no fue a la escuela, sino que fue educada en casa por institutrices, de modo que no conocía a muchos niños de su edad. Esto la llevó a hacerse amiga de los animales que había en casa y los alrededores, como gatos, conejos y ratones. Pronto se aficionó a dibujarlos en sus cuadernos con gran maestría. Pasaba los veranos en los campos de Escocia y los Lagos de Inglaterra y allí desarrolló una pasión particular por la naturaleza y sus habitantes.
Cuando se hizo mayor, quiso estudiar las plantas y los animales, pero no pudo hacerlo porque en aquella
época no estaba bien visto que las mujeres estudiaran y trabajaran. Aun así, Beatrix continuó observando y explorando su entorno, movida por una infinita curiosidad.
También siguió dibujando sin descanso. Cuando ya tenía una buena cantidad de historias ilustradas de animales, decidió publicarlas, aunque encontrar un editor no fue tarea fácil. Finalmente, a los 36 años salió a la venta su primer cuento infantil, Peter el Conejo, que obtuvo un éxito inmediato. Sus dibujos de animales silvestres, llenos de calidez y ternura, encantaron a los niños y niñas de la época.
Tras la muerte de su prometido, que además era su editor, se refugió en una granja en el distrito de los
Lagos llamada Top Hill, que empezó a aparecer en sus cuentos. Unos años más tarde se casó con William, con quien no tuvo hijos, aunque sí muchas ovejas.
A lo largo de varias décadas, Beatrix publicó muchísimos cuentos infantiles, siempre protagonizados por traviesos animales que viven pequeñas aventuras. Los últimos años de su vida los dedicó al cuidado del
medio ambiente, y al morir en 1943 legó todas sus granjas y terrenos a una fundación para la protección
de la naturaleza.