ISBN: 979-13-87922-22-1
TAMAÑO: 150 x 210 mm.
ENCUADERNACIÓN: Cartoné
PÁGINAS: 120
NACIONALIDAD: Rusia
FECHA DE PUBLICACIÓN 17/11/2025
San Petersburgo, su luz, sus casas y sus avenidas son el escenario de esta apasionada novela. En una de esas «noches blancas» que se dan en la ciudad rusa durante la época del solsticio de verano, un joven solitario e introvertido narra cómo conoce de forma accidental a una muchacha a la orilla del canal. Tras el primer encuentro, la pareja de desconocidos se citará las tres noches siguientes, noches en las que ella, de nombre Nástenka, relatará su triste historia y en las que harán acto de presencia, de forma sutil y envolvente, las grandes pasiones que mueven al ser humano: el amor, la ilusión, la esperanza, el desamor, el desengaño.
«Dostoievski es el mejor conocedor del alma humana de todos los tiempos.» Stefan Zweig
«Y te preguntas: «Dónde están tus sueños?». Y meneas la cabeza y te dices: «Qué rápido pasan los años!» Y de nuevo te preguntas: Y qué has hecho tú con tus años? Dónde has enterrado tu mejor época? Has o no vivido? «Mira -te dices-, mira, en el mundo empieza a hacer frío». Y pasarán más años y con ellos vendrá la lóbrega soledad, vendrá la temblorosa vejez con bastón y, con ellos, la melancolía y el desaliento. Palidecerá tu mundo de fantasía, cesará, se marchitarán tus sueños y se caerán como las hojas amarillas de los árboles».
Noches blancas
SINOPSIS
«Los sueños, las inseguridades, la soledad, la ilusión, la necesidad de encontrar un alma amiga que nos comprenda y nos acepte tal y como somos, el amor correspondido y el que no lo es, las esperanzas y los miedos, la ceguera voluntaria ante los sentimientos de los demás, el egoísmo innato en el ser humano, la generosidad también innata en (alguno que otro) ser humano… el perdón, la comprensión, la esperanza, el amor que no pide nada a cambio y la generosidad de sentimientos que engrandece a aquellos que ni siquiera son conscientes de poseerla y que muchas veces no ven recompensado su buen corazón.
Sí, todo eso (y mucho más) es Noches blancas. La primera noche se conocen los personajes y la segunda noche conocemos la historia de nuestro narrador, ese hombre sin nombre tan dostoeievskiano que se abre en canal ante el lector; la tercera noche llega la historia de Nástenka y todo comienza a girar a su alrededor (resulta inevitable que todo gire a su alrededor desde el principio, ¿verdad?). Él feliz de compartir esas noches con ella y de haber encontrado al fin una mujer con la que puede y sabe ser él mismo; ella feliz de poder desahogarse al oído de un alma completamente entregada a sus desdichas y pesares; los dos pasando varias noches juntos compartiendo sus cuitas pero dejando volar el corazón en direcciones completamente contrarias. El protagonista llega a la última noche con el alma en vilo y el lector, conociendo como conoce lo que late en su corazón, le acompaña como quien ve venir un descarrilamiento y no puede hacer nada por evitarlo. O a lo mejor el tren vuelve a la vía y tenemos un asombroso giro de los acontecimientos. A saber, yo no digo nada… pero no deis nada por sentado, ni siquiera cuando tengáis el libro entre las manos y os vayáis acercando al final»
La inquilina de Netherfield
FIODOR MIJAILOVICH DOSTOIEVSKI
Le dolía Rusia. Admiraba a Pushkin y Gogol. Enseñó a leer en una cárcel siberiana usando un Evangelio. Adoraba la botella pero le entristecía recordar. Escribió novelas míticas como Crimen y castigo o Los hermanos Karamazov y centenares de artículos donde se metió en todos los charcos del siglo XIX. Fiodor Mijailovich Dostoievski (Moscú, 1821-San Petersburgo, 1881) usó la prensa para hacer crítica literaria, satirizar a sus adversarios, publicar relatos y avivar debates.
Epiléptico pero no psicólogo. «Sí, tengo epilepsia, desgraciadamente padezco esta enfermedad desde hace 12 años. Pero la enfermedad no es una vergüenza ni obstaculiza la actividad». La epilepsia fue un efecto colateral de su deportación a Siberia por conspirar contra el zar. Rechaza ser el autor de novelas psicológicas. «Me llaman psicólogo: es mentira, solo soy realista en un sentido elevado, es decir, represento toda la profundidad del alma humana».
«Europa no entiende a Rusia. El alma rusa. Un recurrente quebradero. Dostoievski dedica numerosos artículos a analizar la identidad nacional y su encaje en Europa, por la que viajaría en su madurez. «Rusia es para Europa uno de los enigmas de la esfinge», afirma. «Desde el momento en que formó parte de Europa solo le ha prestado servicio, a veces en horrible perjuicio de sus propios intereses». Su discurso patriótico está por todas partes: «Creemos que la nación rusa constituye un fenómeno extraordinario en la historia de la humanidad. El carácter del pueblo ruso es tan distinto al de los pueblos europeos actuales que los europeos no lo han comprendido o lo entienden al revés».
Un periodismo libre. Dostoievski, víctima de la censura en varias ocasiones, era un ardiente defensor de la libertad de prensa: «De otro modo se da derecho a la gentuza a manifestarse y dejar una palabra con una insinuación: seremos víctimas». En otra ocasión escribe: «Nuestros folletinistas firman todos con seudónimos. ¿Es posible que sus nombres contengan algo tan valioso, que es necesario esconderlos tan cuidadosamente de la vergüenza?».
Tereixa Constenla