Albión

24,95  IVA incluido

AUTORA:               Anna Hope

TRADUCTORA:     Regina López Muñoz

ISBN:                     978-84-10178-86-1

TAMAÑO:              14 x 21,5 cm

PÁGINAS:             400

Una saga familiar adictiva sobre la herencia, el privilegio de clase y la responsabilidad que ello conlleva en un mundo cambiante.

La familia Brooke se reúne durante cuatro días en su mansión inglesa del siglo XVIII para despedir a Philip, el patriarca en torno al cual han orbitado sus vidas. Frannie, la hija mayor y heredera, quiere transformar la propiedad en un refugio natural frente a un mundo en declive. Milo, en cambio, sueña con convertirla en un paraíso ‘new age’ para superricos, mientras que Isa, la hermana menor, distanciada de Philip durante años, acude al funeral en plena crisis de pareja. Los secretos y sentimientos que afloran esos días les harán replantearse el papel que hasta ese momento han ocupado en la familia.
«Albión» es una novela luminosa y profundamente contemporánea que indaga en las dinámicas familiares y en las heridas del colonialismo; en ella Anna Hope renueva la clásica novela de casa de campo inglesa y nos habla también de las raíces del privilegio, de la responsabilidad que este conlleva y de la importancia de los valores que transmitimos a nuestros hijos.

«Una novela ambiciosa, tanto en su propósito como en sus implicaciones sociales, ricamente ambientada, que no pierde de vista la enorme capacidad humana para el autoengaño.» Pablo Gallego (El Diario Montañés)

«El conjunto es un entramado magnífico, que solo en algún momento se convierte en un drama colectivo que podía haber firmado Tennessee Williams, pero, en general, se mantiene una distancia británica de una colosal profundidad psicológica. Resulta un rico caleidoscopio de personajes interesantes.» Lourdes Ventura (El Cultural)

«En sus páginas hay humor ácido pero no corrosivo, crítica inteligente y un oportuno acercamiento a esa historia que las naciones, en su afán identitario, prefieren ignorar, igual que las familias que las construyen.» Inés Martín Rodrigo (Abril / El Periódico de España)

«Hope aborda algunos de los problemas más urgentes y complejos a los que se enfrenta el mundo actual y los transforma en un drama familiar fascinante.» Jonathan Coe

«Si ‘Succession’ y ‘Downton Abbey’ tuvieran un hijo, sería algo parecido a esta novela» Kirkus Review

«La clásica novela de «casa de campo inglesa» reimaginada para nuestros tiempos: un retrato excepcionalmente bien dibujado de una familia en conflicto, que también aborda con astucia cuestiones relacionadas con la renaturalización, la herencia y el colonialismo.» Claire Fuller

«Su mejor obra hasta la fecha. Tiene algo de ‘Retorno a Brideshead’ y también de las memorables ‘Crónicas de los Cazalet’, de Elizabeth Jane Howard.»
John Boyne

Un fragmento:

«Contempla el paisaje, el panorama, ese verde sobre verde creado hace doscientos cuarenta años, cuando esta tierra se compró, cuando se empalizó la propiedad. ‘Empalizar’. Un verbo anticuado, aunque muy habitual en el siglo XVIII. Estas vistas podrían representar por sí mismas la base de una tesis doctoral: tan aparentemente inocuas, tan neutrales, y sin embargo cargadas de tantas capas de significado; un significado al que, por lo visto, viven
ajenos los habitantes de la casa. No son mala gente, todo lo contrario. Frannie, salta a la vista, es una buena persona según ciertos parámetros: sincera, directa y recta, una mujer que ha consagrado su vida al cambio. Una cuya mirada se concentra en el futuro a largo plazo. Pero ¿esa retórica acerca de vivir trascendiendo lo político? Como si fuera posible mirar únicamente hacia el futuro, liberarse de las reivindicaciones del pasado. Una sola niña en cuatrocientas hectáreas que se hará adulta y se cobijará a la sombra de los robles que yo planté. Y sus hijos, y los hijos de sus hijos. Como si el entorno natural pudiera existir en una categoría al margen de los caóticos dominios de lo humano».

Editorial

LIBROS DEL ASTEROIDE

SINOPSIS

En Albión, Anna Hope (Mánchester, 1974) hace una expedición a la tradición literaria de las novelas desarrolladas en grandes casas de campo inglés. Pero su intención es plenamente moderna. Los demonios interiores de los habitantes de la mansión y sus 400 hectáreas de terreno surgen partir de la decadencia que afecta a los terratenientes ingleses. Si pensamos en novelas relevantes sobre este tema como Howards End de E.M. Forster (1910), El amante de Lady Chatterley, de D. H. Lawrence (1928), y Retorno a Brideshead, de Evelyn Waugh (1945), las referencias comparativas son evidentes.

En la novela de Hope se intuyen las diferencias sociales, y dentro de las clases altas, los matices: los aparentemento convencionales y los bohemios; los ecológicos puros y los New Age; los que se creen dueños ancestrales de la tierra y los que consideran a los propietarios usurpadores, enriquecidos mediante la opresión a otros. También hay sexo en la naturaleza, entre una hija del amo y un atractivo trabajador de la finca, secretos y regresos conflictivos por parte del hijo pródigo.

Autora de Despertar, El salón de baile y Expectativas, Anna Hope ha alcanzado éxito de crítica con toda su obra. Albion tiene lugar durante cuatro días en el recinto claustrofóbico, aunque parezca una paradoja, de la mansión y su entorno natural. La familia Brooke se reúne para
el entierro del patriarca, Philip, un vividor que abandonó a su esposa por una galerista norteamericana, Natasha, y solo regresó años más tarde enfermo de cáncer. Frannie es la hija mayor, heredera de toda la propiedad, madre soltera de la adolescente Rowan. Isabel, profesora, vive con su marido e hijos lejos de la naturaleza, pero enganchada al recuerdo de Jack, el guardés del lugar. Por último, Milo es el hijo escapado del alcohol y el suicidio y tan golfo
como el padre, que deseosa dedicar unas cuantas hectáreas a un centro para rehabilitación de
gente rica estilo New Age, a lo que Grannie, la heredera, se niega. Grace, la esposa traicionada de Philip, vive al margen de casi todo. Su confidente y amor imposible es Ned, un amigo de la familia tan íntimo que desde hace 40 años vive en un autobús habilitado, instalado en un rincón de los terrenos, dedicado a las hierbas curativas y al recuerdo de la desmadrada fiesta psicodélica que se desarrolló en la juventud de Philip y él mismo en la finca. Para entender la fusión de los personajes entre sí, el ataúd de Philip lo llevarán Ned, Hari, esposo de Isabel, Jack, el lugarteniente de la heredad y Milo, el hijo descarriado, que ayudó finalmente a su padre con drogas. A todo este grupo se unirá una hija de Natasha, la amante del padre, que vendrá de Es-
tados Unidos para observar el misterioso cuadro de Sir Joshua Reynolds donde aparece retratado el primer Brooke que construyó la mansión. Clara, estudiante de doctorado del siglo XVIII inglés, provocará la catarsis de los personajes tras el entierro de Philip Brooke.
La autora se vale del multiperspectivismo para alternar las visiones y personalidades de los
protagonistas. Utiliza el estilo indirecto libre con muchísimo acierto y maestría para deslizarse desde la narración en tercera persona a los pensamientos y visiones de los personajes. Ge-
nerosa con el lector, deja un pequeño espacio cuando salta de sección o pasa de un personaje
a otro. El conjunto es un entramado magnífico, que solo en algún momento se convierte en
un drama colectivo que podía haber firmado Tennessee Williams, pero, en general, se man-
tiene una distancia británica de una colosal profundidad psicológica. Resulta un rico calei-
doscopio de personajes interesantes. LOURDES VENTURA

LA AUTORA

ANNA HOPE. ESCRITORA
«Profundizar en el duelo, vivirlo bien, nos da más vida»

— Creo que fue Richard Powers quien dijo que su nueva novela es siempre una reacción a la anterior. ¿En su caso también es así?
— Sí, totalmente. Cuando empecé a escribir The White Rock [su anterior novela] llevaba un tiempo viviendo en México con mi familia, pero tuvimos que regresar por el Covid. Mi padre murió a finales de 2020 y también acabó mi matrimonio. Lo viví con mucho dolor, pero fue una época hermosa, al menos en mi caso, ya que tenía acceso a un jardín, a la naturaleza, fue un tiempo lleno de posibilidades. The White Rock era
una novela sobre los diferentes tiposde dolor y los finales de distintas formas. Así que a continuación quería escribir algo muy local, conectado a la tierra que me rodeaba, en
Sussex, en la campiña inglesa, una novela sobre un potencial futuro sin especificar cuál sería. Y así surgió Albión, un libro que concebí como las buenas novelas de Jane Austen,
quería que se acercara a ese género.

– Pero Albión le da una vuelta a ese género, incluso lo renueva, ¿no?
— Sí, sin duda. Podría decirse que quise deconstruir ese género. Uno de cada cuatro turistas que vienen a Reino Unido visita una casa de campo. Ahí está el éxito de Downton Abbey y de la propia Jane Austen, es parte de nuestra marca en Reino Unido. Quería cuestionar sobre qué está construido todo eso. Cuando empecé a escribirla, pensé: «Vaya, es una versión moderna». Pero luego, si analizas el género y lees un li-
bro como Mansfield Park, por ejemplo, se centra exactamente en lo mismo: el legado, la seguridad frente a la disrupción y la modernidad.

— Y la familia. Ha dicho que The White Rock era una novela sobre el dolor y las pérdidas. Eso también está en Albión, que comienza con el duelo por la muerte del patriarca. 
— Sí, exactamente. Creo que siempre escribo sobre el duelo. Ya en mi primera novela trataba el duelo tras la Primera Guerra Mundial.
— ¿Sí?, ¿por qué?
— Porque creo que, al profundizar en el duelo, si somos capaces de vivir bien el duelo, tenemos más vida, simplemente nos da más vida.

— Albión es un título interesante por todo lo que representa: es el antiguo nombre de la isla de Gran Bretaña, derivado de una palabra celta que los romanos asociaban con la blancura. ¿Qué significado tenía para usted, por qué lo eligió?
— Cuando lo pensé por primera vez como posible título tuve muchas dudas. Tenía una resonancia muy fuerte, contenía todos esos significados múltiples que chocaban entre
sí de forma generativa, potencialmente positiva, pero muchos de esos significados también eran incómodos. En Reino Unido, la idea de Albión se usa a menudo con un tono nacionalista, pero quizás eso sólo sea la superficie y no lo hayamos investigado lo suficiente. La idea de Albión se remonta a un pasado caballeresco, El Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, y se adentra en cómo nos conceptualizamos como país. Al final sentí que era un concepto lo suficientemente grande para albergar muchas preguntas e ideas contradictorias, como debe ser un país, con tantas preguntas y puntos de vista contradictorios.
— Y, dadas las circunstancias actuales que vivimos en todo el mundo, ¿cuál sería su ideal de Albión?
— Me interesa mucho la tierra y la conexión con ella. Al haber pasado tiempo con pueblos indígenas, atisbo a comprender lo que significa tener una relación recíproca con la tierra, entender que todo está vivo. Me interesa mucho la tierra de una manera que creo que es vanguardista, ya que creo que a la izquierda le ha resultado difícil hablar de la tierra porque rápidamente se asocia con planteamientos de derechas, ya sabes, a quién pertenece. Lo que realmente me interesa es cómo la tierra puede hablarnos, y eso no tiene nada que ver con dónde naciste ni con el color de tu piel. Me pregunto: ¿podemos tener una Albión inclusiva? Porque la idea de que excluya me resulta devastadora. Quiero una Albión que sea inclusiva y espaciosa y esté animada por el amor.
— Ahora que habla de la tierra de una forma tan inspiradora, me ha conmovido cómo escribe sobre el amor que siente por la naturaleza Rowan, la hija de Frannie, la heredera. ¿Qué opina sobre cómo la sociedad trata a la naturaleza?
— Hemos olvidado que somos parte de ella, y ella es parte de nosotros. La Tierra está viva, igual que nosotros, y tengo la sensación de que, en algún momento de la historia, decidimos que podía ser dominada, poseída y utilizada materialmente.  Nos alejamos cada vez más de una relación recíproca con ella. Si viéramos el mundo como una vida, las cosas serían muy diferentes. Yo estoy muy involucrada en el movimiento ambiental, creo que es algo que trasciende nuestra postura política. Creo que es el mismo impulso
que permitió el colonialismo, que permitió ver a los demás como inferiores, como pueblos a los que dominar. Es algo que está grabado en el ADN de nuestra sociedad en Reino Unido y empezaba en la escuela, en el tipo de escuelas a las que iba Milo [otro de los protagonistas, hermano de Frannie], donde los jóvenes eran brutalizados y sometidos a ese código de imperio y dominación.
— Mientras leía Albión, hubo momentos en los que me reproché especular con la posibilidad de queusted se identificara con Frannie, dado que comparten un pasado activista y una hija pequeña. ¿Le irrita que los lectores establezcan conexiones narrativas personales?
— No, creo que es muy natural, la verdad. Creo que es muy… quizás les pasa más a las escritoras.
— ¿Eso cree? Se lo pregunto teniendo en cuenta que estoy muy de acuerdo con usted, eh [risas].
— Es que… no sé, creo que quizás la gente, o cierta gente, asumiría que las mujeres tienen menos talento y por eso son más propensas a inspirarse en su propia vida. Pero sí, no me importa . O sea, yo sí me he inspirado en mi propia vida, siempre dibujo mi propia vida. ¿Es Albión unabiografía extraída directamente de mí? No, no, no tanto, no soy un aristócrata con mil acres de tierra. Sinembargo, sí me inspiré mucho en las cualidades de mi propia hija para el personaje de Rowan, ella tiene una forma muy particular de estar en el mundo que me inspiró.

— ¿Y qué me dice de Clara, cómo se sintió al contar la historia de esa joven estudiante afroamericana que llega de Estados Unidos para asistir al funeral del patriarca con revelaciones impactantes sobre el origen de la riqueza de la familia y su historia colonial?

— Creo que la primera pregunta que te tienes que hacer es: ¿de verdad necesitas un personaje que pro-venga de un entorno radicalmentediferente? Los escritores debería-
mos poder imaginarnos cualquier cosa, pero también hay una cuestión que plantea Claudia Rankine, la poeta y escritora estadounidense, que dice que a todos esos escritores blancos que hablan de poder acceder a lo que quieran probablemente
nunca se les ha dicho que no pueden ir a ningún sitio en sus vidas. He escuchado a muchos escritores blancos mayores decir que es indignante censurarnos o censurar nuestra imaginación. Pero no creo que nadie esté diciendo eso. Lo único que se
dice es: ¿podríamos ser más sensibles? La sensibilidad puede significar cosas muy diferentes. En mi caso, significó compartir borradores con amigos y luego hacer una lectura sensible en la editorial. Creo que la novela necesitaba la voz de Clara.
Una vez que la pregunta es si debería tener su voz y la respuesta es sí, debes intentar hacer la mejor versión posible. Pero si alguien me dijera que ella no les convence o que
ese intento no ha funcionado, estaría muy abierta a escucharlo.

Inés Martín Rodrigo