AUTOR John Koening
TRADUCCIÓN Magdalena Palmer
EDICIÓN 1ª
ISBN 979-13-991059-4-0
PRESENTACIÓN Rústica con solapas
TAMAÑO 14 x 22 cm
PÁGINA 256
Un original libro que define poéticamente las emociones que todos sentimos, pero que no tenemos palabras para expresar. ¿Alguna vez te has preguntado por la vida de cada persona con la que te cruzas en la calle, dándote cuenta de que cada uno es protagonista de su propia historia, cada uno viviendo una vida tan intensa y compleja como la tuya? Ese sentimiento tiene un nombre: «sonder». O tal vez has visto una tormenta acercarse y has sentido un anhelo primario de desastre, esperando que sacudiera tu vida. Eso se llama «lachesismo». O estabas mirando fotos antiguas y sentiste una punzada de nostalgia por un tiempo que nunca has vivido. Eso es «anemoia». Si nunca habías oído hablar de estos términos, es porque no existían hasta que John Koenig se propuso llenar los vacíos en nuestro lenguaje de las emociones. El Diccionario de las tristezas sin nombre «crea hermosas palabras nuevas que necesitamos pero que aún no tenemos», afirma John Green. A ratos conmovedoras, cercanas y alucinantes, las definiciones incluyen etimologías caprichosas extraídas de idiomas de todo el mundo, intercaladas con collages sobrenaturales y ensayos líricos que exploran rincones olvidados de la condición humana: desde «astrofia», el anhelo de explorar más allá del planeta Tierra, hasta «zenosine», la sensación de que el tiempo se acelera.
Un libro perfecto para cualquiera que disfrute de un cambio de perspectiva, reflexionando sobre los sentimientos inefables que conforman nuestras vidas. Con un empaque magnífico y hermosas ilustraciones, es el regalo perfecto para creativos, apasionados de las palabras y seres humanos de todo el mundo.
Se ha dicho del libro:
«Brillante»
The New York Magazine
«Hermoso y asombroso»
Huffington Post
«Si has estado esperando tu dosis diaria de belleza, este libro es justo lo que necesitas. Es una colección de palabras inventadas que describen a la perfección algunos de los sentimientos más profundos que los seres humanos podemos experimentar; palabras que, por alguna razón, aún no han sido definidas por ningún término. A medida que avanzas en las páginas, te encontrarás asintiendo con la cabeza en un estado meditativo de silenciosa relación y sutil reverencia. En
resumen, la mente de este autor es hermosa».
Bustle
SINOPSIS
trumspringa
n. anhelo de desviarse de nuestra trayectoria profesional en pos de una vida sencilla —hacerse cargo de una pequeña granja en un claro del bosque, cuidar de un faro en un atolón aislado o dedicarse al pastoreo en las montañas—, que es justo el tipo de abstracción hipnótica que permite al pensamiento escapar de la rutina antes de volver a nuestros cubículos urbanos.
Del alemán Stadtzentrum, centro de la ciudad, + el alemán de Pensilvania Rum springa, «saltar por ahí ». Al parecer, Rumspringa es una tradición amish en la que los adolescentes se sumergen en la modernidad durante un tiempo antes de decidir si se comprometen con su modo de vida tradicional.
Las palabras no existen hasta que alguien las inventa y para eso primero debe imaginarlas. En el año 2009, el publicista estadounidense John Koenig creó The
Dictionary of Obscure Sorrows, primero como blog y luego expandiéndolo a YouTube. Tras años trabajando en el texto, Koenig convirtió su idea en un libro muy original: Diccionario de tristezas sin nombre, donde cada e significados y definiciones emocionales pulidas; textos breves y casi poéticos que nombran emociones que sentimos pero que hasta ahora no teníamos cómo
expresar.
Este libro es un compendio de nuevas palabras para las emociones. Su misión es alumbrar la extrañeza fundamental de ser persona: todos los dolores, los
demonios, las sensaciones, las alegrías y las ansias que resuenan en el fondo de nuestra vida cotidiana. Koenig dedicó siete años a escribir este diccionario original de palabras inventadas, llenando lagunas lingüísticas con cientos de nuevos términos para las emociones. Un original libro que nos habla del poder de las palabras y las emociones como una forma fundamental de conexión humana:
- kenopsia: sensación que experimentamos cuando un lugar habitualmente lleno de gente está abandonado y tranquilo.
• dè s vu: conciencia de que este momento se convertirá en un recuerdo.
• nodus tollens: sensación de que la trama de tu vida ya no tiene sentido para ti.
• é nouement: sensación agridulce de haber llegado aquí , al futuro, ver cómo se desarrollan las cosas y ser incapaz de contárselo a tu yo del
pasado.
• onismo: frustración de estar atrapado en un solo cuerpo que habita en un solo luga
«Sadness, “tristeza” en inglés, originariamente significaba “plenitud”, pues procedía de la raíz latina satis, que también nos ha dado palabras como
saciado y satisfacción. Es decir, no hace tanto tiempo, estar triste implicaba que estábamos llenos hasta arriba de alguna experiencia intensa. No era tan solo una avería en la máquina de la alegría. Era un estado de
conciencia: concentrarse en el infinito y asimilarlo todo, alegría y pena al mismo tiempo. Hoy en día, cuando hablamos de tristeza, la mayoría de las veces nos referimos a la desesperación, literalmente definida como falta de esperanza. Sin embargo, la verdadera tristeza es en realidad lo opuesto, una exuberante marea interior que nos recuerda cuán fugaz, misteriosa y sorprendente puede ser la vida. Esa es la razón de que haya rastros de tristeza en todo el libro, aunque es muy probable que, al terminarlo, os sintáis extrañamente alegres.»
Alguna vez te has preguntado por la vida de cada persona con la que te cruzas en la calle, dándote cuenta de que cada uno es protagonista de su propia historia? Ese sentimiento tiene un nombre: «sonder». O tal vez has visto una tormenta acercarse y has sentido un anhelo primario de desastre, esperando que sacudiera
tu vida. Eso se llama «lachesismo». O estabas mirando fotos antiguas y sentiste una punzada de nostalgia por un tiempo que nunca has vivido. Eso es «anemoia».
John Koenig se propuso llenar los vacíos en nuestro lenguaje de las emociones creando palabras nuevas que necesitamos, pero aún no tenemos. A ratos
conmovedoras, cercanas y alucinantes, las definiciones incluyen etimologías caprichosas extraídas de idiomas de todo el mundo, intercaladas con collages sobrenaturales y ensayos líricos que exploran rincones olvidados de la condición humana.
El libro está dividido en seis capítulos, con definiciones agrupadas por temas: el mundo exterior, el yo interior, la gente que conocemos, el paso del tiempo y la búsqueda de sentido. Las definiciones no siguen ningún orden concreto, lo cual es bastante fiel a la realidad, dado que las emociones tienden a fluir por nuestra mente aleatoriamente.
Todas las palabras de este diccionario son nuevas. Algunas se han recuperado del olvido y se han redefinido, otras se han creado de la nada, pero la mayoría se han hilvanado a partir de fragmentos de cien lenguas distintas, vivas y muertas.
No son palabras creadas necesariamente para su uso en conversación, sino para existir por sí mismas. Para dar cierta apariencia de orden a la jungla interior de nuestra cabeza, para que podamos disponer de ellas a nuestra manera, con la tranquilidad que da saber que todos estamos igual de perdidos.
Diccionario de tristezas sin nombre es una lectura obligada para amantes del lenguaje, la semiótica y las palabras, pero también para cualquiera que disfrute de un cambio de perspectiva, reflexionando sobre los sentimientos inefables que conforman nuestras vidas. Con hermosas ilustraciones, este diccionario nos guía para poner nombre a lo que sentimos y recordar que lo que nos une es mucho más vasto que lo que nos separa.
EL AUTOR
«En los doce años transcurridos desde que empecé a escribir este diccionario, la pregunta más frecuente que me han hecho es: “¿Estas palabras son reales o inventadas?” Al principio, la respuesta parecía
evidente. No, no son reales. Me las he inventado. Sin embargo, hacia la mitad del proyecto ocurrió algo extraño. Una noche escribí una definición de la palabra sonder —la conciencia de que todos los que
nos rodean son protagonistas de su propia historia— y la publiqué en mi sitio web: thedictionaryofobscuresorrows.com.
En la definición original, comparaba la vida de cada persona desconocida con un hormiguero que, pese a ser tan simple en la superficie, contiene un auténtico universo bajo tierra, con complejos pasadizos que llevan a miles de otras vidas que nunca sabremos que existieron. Unos minutos después empecé a recibir correos electrónicos de lectores que me decían: “Gracias por dar voz a algo que he sentido toda mi vida”. Me asombró lo universal que parecía este sentimiento,
aunque yo solo lo había experimentado en momentos de soledad, cuando dejaba vagar mis pensamientos mientras miraba los otros coches de la autopista y me preguntaba adónde se dirigirían. Qué oportuno que esta definición me permitiera vislumbrar las vidas de
miles de personas desconocidas que nunca tendría la oportunidad de conocer, ocultas en los rincones más recónditos del mundo. Poco después empecé a notar que la palabra sonder se utilizaba en Internet. Y luego empecé a verla en el mundo real; en cafeterías,
tatuajes, galerías y sinfonías, e incluso la oí en conversaciones reales que tenían lugar a mi lado. No hay sensación más extraña que inventar una palabra y ver que cobra vida propia.»
JOHN KOENIG