Principio, medio, fin

21,90  IVA incluido

AUTORA:                   Valeria Luiselli

ISBN                           979-13-881-1100-6
NÚM. DE PÁGINAS    360
Una novela luminosa que atraviesa el tiempo, la memoria y los mitos

«Llevaba un rato buscando algo así como un nuevo comienzo. Injusto o extraño, quizás, pedirle eso al tiempo: la posibilidad de empezar, de empezar de nuevo. Lo único que tenía que hacer, o eso creía entonces, era responder a una pregunta: ¿cómo lo reinvento todo?»

Esta historia comienza el día en que una madre y su hija adolescente llegan a Sicilia, durante un verano de vientos impredecibles, repentinas tormentas y volcanes que amenazan con entrar en erupción. La madre acaba de dejar atrás un divorcio difícil y sabe que es hora de encontrarle un nuevo inicio a su vida. Por ahora el plan es: equipaje ligero —una maleta gris y una verde— y no dejar de moverse hasta que cada cosa por fin caiga en su lugar.

A medida que pasan los días en la isla, crece la curiosidad de la hija por la historia de la Nanna, su bisabuela, que trabajó como excavadora en un yacimiento arqueológico antes de emigrar a las Américas. De los paseos, las lecturas y las conversaciones entre madre e hija surge la pregunta esencial que late en el interior de esta novela: ¿cómo reimaginamos la vida de otro modo?

En Principio, medio, fin, la esperadísima nueva obra de Valeria Luiselli, las protagonistas excavan también en el tiempo en busca de una respuesta, y en su camino hacia los orígenes familiares, míticos y geológicos vislumbran un futuro posible que conecta a nietas y abuelas, mitos y piedras, escritura y memoria. Cálida, centelleante y poética, esta novela es una declaración de amor a la imaginación, esa fuerza luminosa capaz de darle sentido a nuestro paso fugaz por el mundo.

 

«Asombrosa, genial, conmovedora. ¿Pero qué es esta maravilla? Estamos ante una novela innovadora de verdad. Y nada extraño sería que, en cuanto se publique, se convierta en un clásico instantáneo.»
Enrique Vila-Matas

«Este libro es un animal del futuro con cinco corazones latiendo a la vez —hija, madre, abuela, bisabuela y lector—: cada vez que un corazón se acelera, toca a todos los demás. Luiselli en su estado más sincero y audaz.»
Samanta Schweblin

«Ingeniosa, brillante, lúdica y cautivadora, Principio, medio, fin deslumbra en cada página. Es una novela sobre el amor, la invención personal y las tradiciones, tanto históricas como familiares. Valeria Luiselli posee un talento extraordinario: es una escritora dotada de sabiduría y de un corazón inquisitivo y poderoso.»
Katie Kitamura

«Una novela arrebatadora y llena de matices. Las referencias a la mitología clásica grecolatina aportan calado al ya de por sí profundo retrato de la relación entre una madre y una hija que tratan de comprenderse mutuamente. Una obra maestra.»
Publishers Weekly

«Principio, medio, fin es un libro brillante. Tiene hallazgos y momentos espectaculares y muestra a una escritora al acecho, que no se conforma con la cómoda repetición, sino que arriesga con nuevas formas para las historias de siempre.»
El Mundo

«Volcanes, incendios, peces espada, un asno pequeño que huele a pan… una maravilla y una declaración de amor a la imaginación. Inteligente, luminosa, vibrante y tan poderosa como delicada. Ha merecido mucho la pena esperar a Valeria Luiselli todos estos años.»
Marta Orriols

«Valeria Luiselli, que ya dejó atónito al mundo literario con Desierto sonoro, escribe en su nueva novela con la elegancia de siempre y trata con exquisitez los temas más complejos. Cada vez se vuelve más evidente que Luiselli es una de las novelistas con más talento del país.»
Los Angeles Times

«Pasarán muchos años antes de que pueda volver a leer un libro como Principio, medio, fin. Porque no es imposible, pero sí improbable, que uno tenga la suerte de dar con una literatura de esta magnitud, ternura, sabiduría, perfección y belleza, en el futuro inmediato. Y con Plinio como música de fondo.»
Silvana Vogt

«Principio, medio, fin refleja el movimiento de tierras de la escritura y de la vida, de la ficción, de los recuerdos, de los mitos, creencias y supersticiones. Luiselli ha escrito un texto inteligente lleno de placas tectónicas.»
La Vanguardia

«Este libro nace siendo ya un clásico, y se instala en las narrativas del fin del mundo con enorme ambición literaria y deseo de contarnos quiénes hemos sido, quiénes somos, sin comprometerse a decir quiénes seremos.»
Babelia

«Esta novela está llamada a ser la más importante de la década.»
Diari de Tarragona

«Principio, medio, fin se pregunta dónde estamos cuando estamos lejos del principio y lejos del final, lejos de una orilla y lejos de la otra: en mitad del río. Un libro emocionante, luminoso y cierto.»
Marta Jiménez Serrano

 

Editorial

FELTRINELLI

SINOPSIS

Principio, medio, fin’, de Valeria Luiselli: esto no es literatura, sino una rebanada de vida

Una reflexión muy lúcida en torno a la idea de que el mundo que conocíamos por fin acabó y que hay que seguir adelante.La novela de Luiselli es un intento por entender el tiempo

Valeria Luiselli (Ciudad de México, 1983) es la primera autora contemporánea viva que publica Feltrinelli en España. ‘Principio, medio, fin’ es, junto a ‘El doctor Zhivago’, de Borís Pasternak, Premio Nobel de Literatura en 1958, una de las dos novelas que inauguran esta nueva aventura. El mensaje que me llega es claro: la línea del sello se hará eco de títulos clásicos y otros que lo son desde el momento de su aparición. Así, este último trabajo de la escritora está tocado por el don. Esta novela está llamada a ser la más importante de la década.

Pienso en estos movimientos editoriales, al tiempo que bajo a la calle, paseo a mi perra y reciclo el cartón. Cuando comienzo a vaciar la bolsa donde llevo toda esa celulosa, me topo con un especial del ‘Semanal’, de ‘El País’ de 2015. Lo abro. Repaso el índice y doy con dos muertos, Almudena Grandes y Javier Marías. Y con la que ahora es ‘mi’ viva, Luiselli. En ese número, escribe un texto en torno a los domingos y me resulta tan familiar. ¡Pues claro! También está en su nuevo trabajo algo sobre aquello. Solo entonces creo a pies juntillas que la escritura pasada es siempre una letra futura.

Al margen de lo que se ha podido comentar sobre el texto estos días, quiero manifestar mi incomodidad. Esta novela inmensa es más grande de lo que se ha dicho y se presenta como una reflexión muy lúcida en torno a la idea de que el mundo que conocíamos por fin acabó y que hay que seguir adelante. Luiselli inventa para ello un cómo gracias al hecho literario. Este libro constituye un viaje magistral a través del tiempo donde la heroína se desdobla en el rol de madre e hija y hace que su propia madre sea también hija y madre y que su misma hija, de doce años, sea hija-hija.

La novela consta de cuatro partes. Hablamos de la primera parte o Levante, la otra parte o Ponente, la última parte o Scirocco, así como de una suerte de epílogo: Proteo o Prima Materia o Maestrale. Las dos primeras están narradas en primera persona (entendemos que es la voz narrativa que nos cuenta la historia en el papel de madre en el presente). En la tercera, en cambio, es donde se percibe la voz de la niña del presente, de la hija de quien nos cuenta el cuento, y que a hurtadillas le quita el ordenador a su madre, en el que está escribiendo una novela hipotética, para poder escribir ella, a su vez, a su abuela, inmersa en una acción eco-política cuya inacción acarrearía serios problemas para comprender la convivencia en Estados Unidos. La cuarta dejo que podáis explorar a vuestro antojo. Es casi lo mejor del volumen.

La novela de Luiselli es un intento por entender el tiempo. Así, se deslizan por su escritura los clásicos que tanto la hija como la madre del presente leen. Es una pena que por las noches no abran las librerías o las bibliotecas y poder hacerme con cualquier texto de Plinio por culpa de la autora mexicana. El pensamiento clásico es una herencia constante, una música de fondo. Algo que galvaniza la perennidad de este libro infinito.

Diario de Tarragona

 

LA AUTORA

Físicas, emocionales, intelectuales, literarias, filosóficas, familiares o de preguntas: las fronteras son el territorio vital y creativo de Valeria Luiselli. Las vive, las siente, las piensa y las trabaja hasta crear un espacio propio desde el que ha expandido su universo al experimentar más en su nueva novela: Principio, medio, fin (Feltrinelli Editores).

El título conecta, precisamente, los diferentes tiempos y temas que suele abordar en sus novelas y ensayos. Y esta vez, todos esos fragmentos fronterizos encajan en un libro sobre la memoria, la familia, las relaciones y la voz, es decir, sobre aquello que la conforma y cómo se cuentan las cosas desde un territorio donde conviven la verdad y la ficción, la realidad y la autoficción, el ensayo, el pensamiento y las emociones.

Como ha explicado la escritora mexicana, Principio, medio, fin surge en un momento de transición histórica: una convergencia de crisis y un cambio de paradigma en un mundo que termina un ciclo y abre otro, sin que se sepa hacia dónde se dirige. En ese espacio, Luiselli recurre a dos elementos esenciales para construir su relato: la imaginación y los clásicos grecolatinos:

La protagonista es una escritora recién separada que viaja de Nueva York a Sicilia con su hija que le hace preguntas muy diversas, que en el fondo es una exploración de la identidad. Allí ambas descubrirán el pasado de la abuela, mientras la narradora reflexiona sobre el tiempo, la memoria, la realidad y la historia de las mujeres. La vida como un coro de preguntas.

Valeria Luiselli, que reside desde hace dos décadas en Nueva York, vivió en diferentes países debido a que su padre era diplomático (Costa Rica, Corea del Sur, India o Sudáfrica). Es autora de los ensayos Papeles falsos y Los niños perdidos y de las novelas Los ingrávidos, La historia de mis dientes y Desierto sonoro.

Principio, medio, fin es una novela mestiza de géneros, voces, estilos y estructuras: cuatro apartados divididos en capítulos breves con títulos encadenados, fotografías intercaladas y, al final, un código QR con los sonidos naturales de la historia.

El Periódico, por David Morán

P. ¿Se ve entonces como escritora fronteriza? ¿Se encuentra cómoda en ese terreno?

R. No me considero nada en particular. Preferiría tener la libertad de no ser nada. ¿Que me ha obsesionado el espacio fronterizo ya muchos años? Sí, es cierto. Pero, una vez más, todo es cuestión de escala. La frontera también la conceptualizo así. Podemos hablar de las grandes fronteras tectónicas entre un continente y otro, pero también a nivel minúsculo, individual, la frontera es un punto de vista, un lugar desde donde miras a un lado y a otro y no estás en ninguno de los dos en particular.

P. A la protagonista le preocupa, pensando en su hija, que imaginación y memoria se estén mezclando más de la cuenta.

R. Se preocupa por la dimensión ética de las consecuencias de la escritura en su propia hija, pero al mismo tiempo es más que consciente de que la escritura es eso: la manera que tenemos de enlazar los muy fragmentarios recuerdos que nos componen. La manera en que contamos las historias es ficción. Es una fantasía un poco loca pensar que lo que recordamos es exactamente lo que pasó.

Ensayo y ficción

El Mundo, por Vanessa Graell

P. Toda la novela es una exploración filosófica de la memoria y la ficción, de cómo ciertas ficciones constituyen la memoria o cómo la memoria inventa ficciones. Hay muchas preguntas, pero no respuestas.

R. Mientras escribía me preguntaba constantemente “¿De qué trata esta novela?” y no encontraba respuesta. Hasta que entendí que esa era una pregunta equivocada. La correcta era: “¿Qué preguntas se está haciendo esta novela?”. Si la formulaba así, el texto volvía a respirar. Soy, en el fondo, más ensayista que novelista. Siempre estoy en la frontera entre el ensayo y la ficción. No me interesan tanto las respuestas como las preguntas. Esa relación entre imaginación y memoria fue uno de los centros gravitacionales de la novela.

Ficción, autoficción y verdad

El País, por Iker Seisdedos

P. Quien haya escrito el texto de la contraportada define el libro como su “nueva obra”. ¿No es una novela?

R. Sí, claro que lo es. Lo cual no quita que yo sea tan ensayista como novelista. Durante muchos años tampoco supe si esta iba a ser una novela o un ensayo sobre cómo observar el mundo en el momento crítico en el que estamos, en el que tenemos una sensación del tiempo tan distinta a la de hace no tanto. Siento que estamos al final de un camino, comenzando un cambio civilizatorio profundo que nos hace sentir al borde del precipicio y la catástrofe, o también con la posibilidad de empezar de nuevo e imaginar formas nuevas. Eso es parte del corazón que late en la novela. Y también es el motivo por el cual están presentes en ella los antiguos; son las primeras personas que documentaron el mundo natural y se preguntaron por él. Nos parecemos a ellos, porque también tenemos enfrente un mundo no narrado, no explicado. Plinio el Joven documentó la primera explosión volcánica del mundo registrada por escrito, la del Vesubio, en el 79 después de Cristo. En ningún lugar de esa narración usa la palabra volcán. No los veían todavía; veían una montaña que de pronto se comportaba de modo extrañísimo. Nosotros también estamos ante una realidad que no entendemos.

P. ¿Es la distinción entre ficción y no ficción de esas que, como la de izquierda y derecha, ya no sirven?

R. [Risas] A mí esa distinción entre la ficción y la no ficción como tal no me interesa tanto. La cuestión es que la ficción se tiende a entender como la no verdad. Y eso tampoco es cierto. La ficción llega a la verdad por otros caminos.

(…)

El tema de fondo ahí es cómo nos sirve la ficción para entender nuestras propias vidas. En uno de los cuentos que más me apasiona y más releo, La memoria de Shakespeare, de Borges, al personaje le es otorgada la memoria de Shakespeare. Y de pronto empieza a convivir su memoria con esa otra memoria torrencial de Shakespeare. Mi interpretación favorita es la de [Ricardo] Piglia. Dice que, en realidad, ese cuento es una metáfora de nuestra relación con la literatura en general. Lo que hacemos como lectores es tomar prestada la memoria de los otros. Nuestra relación con las personas, nuestra manera de amar y de convivir con una ciudad o con una casa, nuestras aspiraciones… todo está atravesado por las ficciones que leemos. Entonces, más allá de si es verdad o no, lo que me interesa más es el papel que desempeña la ficción en la trama de nuestras vidas.

 

Verdad y origen

Clarín, por Fabiana Scherer

P. Esa pregunta sobre el origen del mundo termina apareciendo también en una familia que se rompe. ¿Cómo encontraste ese vínculo?

R. Esa es la base: la novela es una cuestión de escalas. Me interesa pensar los mismos fenómenos en un rango amplio. Está la pregunta de mi hija –que surgió en noches de insomnio leyendo mitos griegos– sobre por qué el principio del mundo es dividirse, y esa misma hendidura o grieta es la que parte en dos a una familia antes de tener que volver a comenzar. Es la escala más grande, la cosmogónica, reflejada en la escala más ínfima de un pequeño núcleo humano. Al final, no queda más que bregar con esas grietas; no son del todo resarcibles, sino una invitación a imaginar qué puede haber en ese vacío.

 

En esa frontera —entre la experiencia y el relato, entre la memoria y la imaginación— Luiselli levanta una de sus obras más ambiciosas. Desde ese territorio se abre el libro con estas palabras:

“En el principio eran una madre y una hija. Después, por ahí de la mitad, habría otras madres e hijas, algunos hombres, otras personas en general. Pero por ahora somos solo ella y yo, y un haz de luz entra a la recámara por la ranura entre las cortinas, y la luz cruza el aire humoso y espeso y pega en la cama, donde se esparce por las arrugas de las sábanas dibujando su silueta entera –pies, piernas, torso, cuello– hasta que se dispersa en su cara descubierta, y está dormida, y le toco la frente con la palma de la mano y la despierto”.