Emma

13,95 € IVA incluido

AUTORA:                     Jane Austen

ILUSTRADORA:          Dália Adillon

TRADUCTORA:          Laura Fernández

ISBN:                           9791387752606

PÁGINAS:                   544

ENCUADERNACIÓN: Rústica

Emma Woodhouse es inteligente, culta, atractiva y pertenece a una familia acomodada de la campiña inglesa. Convencida de que nunca necesitará casarse, dedica gran parte de su tiempo a organizar la vida sentimental de quienes la rodean, especialmente la de su joven protegida Harriet Smith. Sin embargo, sus intentos de actuar como casamentera desencadenan una cadena de malentendidos, interpretaciones equivocadas y situaciones incómodas que acabarán obligándola a enfrentarse a sus propios sentimientos y prejuicios.
Con su inconfundible ironía y su extraordinaria capacidad para retratar las relaciones humanas, Jane Austen construye en Emma una de las grandes novelas de la literatura inglesa. Publicada originalmente en 1815 y considerada una de las obras más maduras de la autora, esta historia sigue conquistando a lectores de todas las generaciones gracias a su humor, su aguda observación social y el carisma inolvidable de su protagonista.

Editorial

ALMA (POCKET)

SINOPSIS

LA AUTORA

Permítame que le diga que la admiro y la amo apasionadamente. La primera vez que muchas nos topamos con esta frase no fue en las páginas de Orgullo y prejuicio, sino estampada en la espalda de alguna compañera de instituto en plena fiebre bibliófila dosmilera. Fue para nosotras un eslogan romántico convertido en accesorio mucho antes de que supiéramos quién era exactamente el señor Darcy, o de que tuviéramos la paciencia de terminar una novela de Jane Austen.

De firmar sus novelas bajo seudónimo en la Inglaterra del siglo XVIII a presidir toda clase de merchandising, las nuevas generaciones han colocado a esta escritora británica en el centro de un revival estético: escenarios idílicos, vestidos vaporosos, colores pastel y un aire coquette que domina TikTok y Pinterest. Más allá de los libros de texto, Jane Austen es hoy una influencer involuntaria que inspira tendencias de moda, playlists y hasta vídeos virales. «Sus libros son muy visuales y tratan temas universales que trascienden el paso del tiempo. Le pueden gustar perfectamente a una adolescente de 13 años y a una señora de 70. Charles Dickens, por ejemplo, es buenísimo, pero sus novelas están muy ancladas a un periodo histórico muy concreto: la Revolución Industrial», explica Miguel Ángel Jordán, profesor de Filología Inglesa en la Universidad Abat Oliba CEU y vicepresidente en España de la Jane Austen Society.

Pero, ¿qué atrae exactamente a los millennials y centennials de la nueva ola austeniana? Detrás de la fiebre estética late una fascinación más profunda que resuena en una generación agotada de las apps de ligoteo. Cuando se cumplen 250 años de su nacimiento, Austen es, a la vez, musa e ídolo, vintage y tendencia: un clásico reconvertido en icono pop. «Fue una mujer muy adelantada a su tiempo que escribió historias que tardan más de lo común en envejecer y cuya profundidad va más allá de su aparente ligereza», apunta Jordán. Esto hace posible que sigan surgiendo adaptaciones televisivas «más modernas» con tramas ambientadas en el siglo XXI, «porque en el fondo siguen teniendo sentido».

Tanto sentido como los eventos temáticos. El más célebre es el Festival Jane Austen, que se celebra cada septiembre durante 10 días en Bath, una preciosa ciudad al sur de Inglaterra cuyo turismo bebe de haber sido escenario de La abadía de Northanger y Persuasión. «Jane Austen vivió aquí durante cinco años y escribió dos de sus obras. Al pasear por la ciudad no solo estás siguiendo sus pasos, sino que también te cruzas con muchos nombres de lugares, calles e, incluso, personajes que te transportan a la época», explica Georgia Delve, directora del festival. «Tenemos la suerte de que se haya conservado gran parte de su hermosa arquitectura georgiana, conocida en todo el mundo por sus localizaciones cinematográficas. Es un escenario increíble para los aficionados, que vienen aquí a hacer muchas fotos y vídeos de lo más creativos», añade Rachel Beswick, una de las organizadoras del encuentro y responsable del Jane Austen Centre en la ciudad.

Tanto sentido como los eventos temáticos. El más célebre es el Festival Jane Austen, que se celebra cada septiembre durante 10 días en Bath, una preciosa ciudad al sur de Inglaterra cuyo turismo bebe de haber sido escenario de La abadía de Northanger y Persuasión. «Jane Austen vivió aquí durante cinco años y escribió dos de sus obras. Al pasear por la ciudad no solo estás siguiendo sus pasos, sino que también te cruzas con muchos nombres de lugares, calles e, incluso, personajes que te transportan a la época», explica Georgia Delve, directora del festival. «Tenemos la suerte de que se haya conservado gran parte de su hermosa arquitectura georgiana, conocida en todo el mundo por sus localizaciones cinematográficas. Es un escenario increíble para los aficionados, que vienen aquí a hacer muchas fotos y vídeos de lo más creativos», añade Rachel Beswick, una de las organizadoras del encuentro y responsable del Jane Austen Centre en la ciudad.

Etiquetas como #JaneAusten o #PrideandPrejudice acumulan en Instagram casi un millón y medio de publicaciones y miles de interacciones. También protagonizan toda una tendencia de vídeos de BookTok, donde muchas creadoras de contenido -veinteañeras, la mayoría- hablan de sus novelas ataviadas con vestidos customizados con bien de lazos, corpiños, flores y joyería fina. Su espacio de grabación también está repleto de guiños a la Regencia. Para María G. Durán, la estética es parte del encanto: «Los vestidos, los paisajes, las casas señoriales… Toda esa ambientación nos permite escaparnos a otra época y vivir un poquito ese mundo. Pero creo que lo que de verdad conecta con el público son las historias. No solo entretienen, también despiertan curiosidad y conectan a nuevas generaciones con una parte de la cultura que, de otra forma, podría parecer lejana o aburrida».

«Somos una especie de generación bisagra. Estamos en el punto en el que los más jóvenes han nacido ya con un teléfono en la mano, pero aquellos que hemos vivido en nuestra adolescencia y primera adultez una revolución digital brutal estamos ahora reclamando lo físico, lo pausado, lo que nos conecta a las emociones. Releer a estas autoras es volver a la esencia, pero creo que forma parte de un movimiento mucho más amplio, que implica poder devolver la tangibilidad a nuestras vidas», reflexiona la divulgadora Patricia Fernández. Y apunta al regodeo nostálgico: «Hemos pasado de lo analógico al iCloud, a los ebooks, a TikTok, y de repente te das cuenta de que la vida tiene cinco sentidos. La romantización es la consecuencia de empezar a crear una nueva narrativa, de intentar buscar fuera lo que nos falta dentro».

Ante tal efervescencia austenmaníaca trasluce una cuestión clave: ¿se ha convertido la obra de Austen en una marca cuyo atractivo trasciende hoy lo literario? El profesor Jordán opina que sí, aunque con matices: «Tú buscas su nombre en redes sociales y te salen todo tipo de posts en un segundo. Pero creo que es algo bueno, es mérito suyo, porque el producto es fruto de la calidad, que es lo más importante. Si hubiera vivido hoy, Jane Austen habría sido rica, sin duda», ríe. «Creo que ella está por encima de todo el merchandising que tenga, pero mucha gente llega a sus novelas desde esa parte comercial. Después, las leen y les encantan».

«Leer a Jane Austen nos hace mejores personas porque tiene unos valores muy sólidos que no pasan de moda», sentencia Jordán y señala que Austen tuvo el privilegio de leer críticas y reseñas positivas en vida, pero pone en duda si en la actualidad hubiera destacado entre todas las autoras que se publican a diario, con títulos tan similares entre sí: «Me gustaría pensar que sí, porque tiene algo especial».

Con la saturación del mercado editorial y el cambio de las dinámicas en la oferta y la demanda del público lector, resulta complicado pronosticar si el éxito de su obra se mantendrá otros 250 años. «Son libros muy lentos. Historias en las que se medita, en las que el disfrute llega a cámara lenta. La realidad es que hoy la atención de un lector dura lo que un TikTok si no está entrenado. Se fatiga demasiado rápido», opina Fernández. «A lo mejor lo que hay que preguntarse es cuántos seguidores tendría Jane Austen si se abriera una cuenta en Instagram, porque eso es lo que determina las expectativas hoy. En realidad, me alegro de que se haya quedado ahí, como un faro en su siglo, sin que acabemos por corromperla del todo».